"Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía." José Vasconcelos

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Novalis

domingo, 31 de julio de 2011

Ofensiva

Sucedieron meses, desde el principio. Un ataque a tal fortaleza no iba a efectuarse con rapidez y eficacia prima. Se requería de paciencia, uso de pesadas armas para tal proeza, en tal caso, dar todo por la obtención del bien buscado.
Con crepitantes hordas, dirigidas con astucia, las horas en el campo de batalla se hacían latentes en la moral de la infantería. Comandadas las fuerzas por el territorio conquistado, las huestes proclamaban territorios.
El enemigo, un rey anciano, con una hija de edad casadera, convocaba al pueblo para proteger. Sucedió que el rey, en una de tantas victorias, se permitió el lujo de embriagarse, una mala elección, pues sucumbió a los efectos del alcohol, feneciendo en su lecho, con los laureles colocados sobre sus sienes.
De ahí, las derrotas poco a poco llenaban de bajas los bandos al por igual.
Durante la última ofensiva el ejército del príncipe fue reducido. Con un clamor final, adentrándose entre los destrozados cuerpos de camaradas y antagonistas. La puerta de frío metal y madera le franqueaba el paso; con una mano a las  espaldas y espada en ristre con la otra. Una flecha, lanzada desde una torre del oeste, culmino con la vida del príncipe. Cayendo con parsimonia mientras la herida lloraba rojo líquido. La espalda quedo mirando al cielo, así como la mano oculta. Una rosa se revolvía con el viento que soplaba mientras sus pétalos, de escarlata color, los destilaba el viento.