Había una vez un niño que se echaba pedos musicales. Era un niño pedo-flauta, porque sus pedos sonaban como flauta. El primer día que se echó un pedo musical había comido frijoles, y el resultado fue un “sol mayor”. Al inicio sus pedos tocaban diferentes notas de acuerdo a lo que comía. Así, si comía arroz sonaba un “la sostenido”, si comía brócoli tocaba un “si bemol”, y si comía manzana emitía un “re”.
Nadie más sabía que era un niño pedo-flauta, hasta que una vez, cuando termino de comer una ensalada de lechuga emitió un “fa sostenido frente a sus papás.
Sus papás lo inscribieron a una escuela de “pedos-musicales” donde estudiaban todos los niños pedo-instrumento. Allí conoció a niños pedo-piano y a niños pedo-guitarra, a niños pedo-mandolina y a niños pedo-violín, a niños pedo-saxofón y a niños pedo-clarinete. Con estos últimos siempre tenía problemas porque nunca se ponían de acuerdo que pedo-instrumento era mejor, si el pedo-flauta o el pedo-clarinete.
En la escuela de pedo-instrumentos le enseñaron a usar sus pedos. El niño pedo-flauta ensayaba a diario en su casa, hasta que sus papás le dijeron que no podía seguir tocando pedos en la casa, así que se iba al parque a ensayar su pedo-flauta debajo de un puente. A veces la gente se te juntaba para escucharlo tocar debajo del puente, hasta que se volvió el mejor niño pedo-flautista.
Cuando se graduó de la escuela de pedos-musicales formó una orquesta de niños pedo-instrumentos. En sus conciertos siempre se agotaban los boletos porque toda la gente quería oírlos tocar. Podían tocar sinfonías horas enteras sin parar, pero comían mucho antes de empezar un concierto.
Así los pedos-musicales se volvieron muy famosos y todos querían aprender a tocar algún pedo-instrumento, pero el niño pedo-flauta siguió siendo el pedo-músico más famoso de todos.
Rafael Nieto Camacho, Los niños pedo-instrumento, <<Nonsense>>